¿Y las empresas trasnacionales? Ganando como siempre. El impuesto a las plataformas digitales

@JulioArmillas

El 9 de diciembre de 2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se modificaban la Ley del Impuesto sobre la Renta y la Ley del Impuesto al Valor Agregado, el cual avaló el cobro de impuestos a las plataformas que prestan servicios digitales en México.

Esto significa que, a partir del próximo 1 de junio, empresas trasnacionales como Netflix, Didi, Uber, Airbnb, MercadoLibre, Spotify, entre otras más, serán responsables de toda la dinámica que conlleva el pago de impuestos, desde decidir cómo se distribuye el cobro de la contribución del Impuesto al Valor Agregado (IVA), retener el Impuesto Sobre la Renta (ISR) de aquellos que generen ganancias a través de estas plataformas, emitir comprobantes de las retenciones, hasta el resguardo y manipulación de los datos personales de los contribuyentes.

La discusión en torno a la imposición de gravámenes a estas empresas que han sumado millones de usuarios en todo el mundo ha escalado al ámbito internacional. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) encabeza el discurso sobre encontrar la manera más eficiente y adecuada de establecer impuestos y encontrar esquemas de recaudación que se adecúen a los sistemas fiscales de cada país. En la sinopsis del documento Cómo abordar los desafíos fiscales en la economía digital se establece que “en todos los rincones del mundo han manifestado su preocupación por la planificación fiscal llevada a cabo por empresas multinacionales que se aprovechan de las lagunas en la interacción entre los distintos sistemas tributarios para minorar artificialmente las bases imponibles o trasladar los beneficios a otros países o territorios de baja tributación” (OCDE, 2014).

Si contextualizamos el debate internacional en México, y tomando en cuenta declaraciones de diferentes plataformas que operan en el territorio nacional, resulta evidente que lo último que quieren estas empresas es perder utilidades. Un ejemplo de ello es Netflix, quien anticipó el aumento del precio a sus suscriptores en dos de sus modalidades correspondiente al 16% del IVA, y en su plan básico solo un 8%. Esto quiere decir que el costo del nuevo impuesto será transferido a los consumidores y la empresa solamente absorberá el 8% del IVA de su plan más económico, lo que se traduce a $10.32 por suscriptor del plan básico.

Asimismo, Uber decidió trasladar el costo del nuevo impuesto a los choferes usuarios de la plataforma. Con la aprobación el decreto fiscal la plataforma anunció a los socios conductores que estarán sujetos a pagar de entre 0.16% hasta el 6.8% por viaje, entendiendo que las cuotas parten del valor del IVA. De igual manera, Airbnb anunció que empezará a retener el ISR de los usuarios de la plataforma con base en las ganancias que se generen de las rentas, que irán desde el 2% al 10%. Resulta paradójico e injusto que ambas empresas transnacionales tomen deliberadamente la decisión sin consultar a las personas que encuentran dichas plataformas el acceso al bienestar, cuando han anunciado que habrá fuertes recortes de su fuerza laboral mundial debido a la crisis económica del COVID-19.

Por último, aunque plataformas que se dedican a la entrega de comida a domicilio como UberEats, Rappi y SinDelantal no ha emitido ningún comunicado al respecto de cómo asumirán el nuevo impuesto, sería irónico que sumaran el costo del ISR a las y los ciclistas y motociclistas, cuando han surgido iniciativas de la sociedad civil como #NiUnRepartidorMenos los cuales exigen mejores condiciones laborales y de seguridad social.

Los sistemas de recaudación tributaria de las naciones se deben basar en principios de justicia social para gravar de manera equitativa y buscar siempre el bienestar de la población. Aunque el Sistema de Administración Tributaria (SAT) emitió un comunicado sobre las nulas razones que tenían las plataformas digitales para incrementar el precio de sus servicios, recae en las personas que dirigen las corporativas de tomar las decisiones en el tema del nuevo impuesto ISR e IVA. Por más gestos altruistas que hayan demostrado alguna de estas empresas en el contexto de la contingencia sanitaria que acontece, han evidenciado que no miran más allá de sus privilegios y sus utilidades.

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