La elección presidencial del 2000, hubiera sido perfecta para las redes sociales digitales actuales

Gustavo Fuerte

Éste 2 de julio, se conmemoran 20 años de la elección presidencial del año 2000, que llevó a Vicente Fox Quezada a ser el protagonista de la transición política y de la consolidación de la democracia en México, para algunos. Lo cierto, es que dicha elección, representa la entrada a la modernidad de México de los procesos electorales, con la introducción en pleno del marketing político y elementos disruptores para ese momento; como las encuestas, los debates, la apertura mediática y la creatividad en spots, publicidad y discursos.

ENCUESTAS

A través de encuestas se da la medición e interpretación del ambiente electoral y es posible establecer estrategias para abordar la elección, por medio de la medición de la opinión pública, las preferencias electorales, medición del llamado humor social e incluso sobre la imagen de los candidatos entre otros estudios que se insertaron en la dinámica de los equipos de campaña; además, las encuestas de convirtieron en un elemento cotidiano para los medios de comunicación, que obtenía una herramienta para el seguimiento del proceso electoral y un excelente generador de contenido y debate.

ORGANIZACIONES

Otro aspecto importante que dio rumbo característico a la elección, fueron los esquemas en que organizaciones de la sociedad civil se insertaron en la elección, como el movimiento llamado “Amigos de Fox”, mecanismo mediante el cuál, además de difundir su candidatura y obtener recursos, sirvió a Vicente Fox, para ejercer presión dentro de la estructura del partido Acción Nacional, relegando a la vieja guardia del mismo.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La política en México no podría entenderse sin la participación de los medios de comunicación; durante los años dorados del régimen priista, el control de los medios era mucho más que sencillo, con pocos canales de televisión, grupos de radio ligados al poder, periódicos alineados o bajo la presión del gobierno y la raquítica presencia de medios independientes, casi siempre clandestinos con poco poder de influencia. Con los principales canales de información controlados, eran pocos los ejemplos de periodismo crítico y los escasos ejemplos, por desgracia, estaban a merced de la corrupción, el abuzo de poder y la impunidad, como lo fue el asesinado del Maestro Manuel Buendía en 1984; por citar sólo un caso icónico que nos indica que las cosas no han cambiado mucho para el ejercicio del periodismo en México, desafortunadamente.

Tras la apertura económica iniciada en el sexenio de Carlos Salinas y el Tratado de Libre Comercio con Norteamérica, se abre la posibilidad de una nueva cadena de televisión abierta (TV Azteca), que compitiera con Televisa; además, se el boom de la televisión restringida o por cable, mismas que impulsan una mayor oferta de contenidos, insertando a México en el fenómeno de la globalización. Otros medios plurales como el naciente canal local de televisión CNI canal 40 en la Ciudad de México, la estación de radio Monitor, de José Gutiérrez Vivó. En prensa, La Jornada, Proceso y nuevos diarios como Reforma, La Crónica y La Razón entre otras, abrían la posibilidad de nuevas voces y espacios para políticos y lo más significativo, para la sociedad.

Así, en el contexto de fin de siglo, dónde el paradigma general se estructuraba al rededor del cambio, la política mexicana ya gestaba una vuelta de tuerca con la llegada de partidos de oposición a cargos de elección popular a niveles municipales y estatales. Para los medios de comunicación, abrió el horizonte hacia la diversificación del modelo de negocio, ya que los ingresos no provenían ya solamente de una corriente ideológica partidista, la existencia de nuevos partidos con acceso al poder y por ende a presupuestos, colocaba a los dueños de los medios en la disyuntiva de diversificar y adaptar su relación con quienes ostentaban el poder en turno y considerar a quienes estaban ya en posibilidad de acceder al mismo en un corto plazo, situación que en el plano federal era un posibilidad cada vez más latente.

Al iniciarse las campañas de 2000, por un lado, Televisa opta por continuar su larga relación con el poder priista y refirma su apoyo al candidato Francisco Labastida Ochoa, mientras que Vicente Fox recibe trato preferencial por parte de TV Azteca; el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, es relegado de las grandes cadenas e incluso, ya era foco de ataques mediáticos siendo Jefe de Gobierno.

NUEVAS ESTRATEGIAS

El marketing político tuvo momentos memorables, como la inserción forzada del candidato priista en el espacio matutino del llamado Canal de las Estrellas, una de revista televisiva cuyo único valor político es la banalización de los personajes y el pastelazo humorístico simplón para intentar posicionar al personaje en cuestión en el gusto del publica afín a esos espacios, dicho sea de paso, uno de los menos participativos en política.

Junto con las encuestas, los debates fueron otro de los ejes mediáticos que dan carácter a ésta elección y la naciente forma de hacer política en México, pues era un concepto que no tenía cabida en el régimen priista, donde solamente existía el candidato oficial y no había la mínima posibilidad de dar alguna ventaja o espacio de exposición. Cabe mencionar que ya se había dado otro proceso de debate presidencial en la elección de 1994.

Desde el primer debate, se percibió la derrota del candidato oficial, que no pudo desligarse de la imagen de un gobierno viejo, lento y desfasado del México de ese momento, el episodio de en el trató de denostar la falta de respeto de Vicente Fox, solamente selló su fracaso con el electorado harto de priismo y su burocracia gris, perfectamente representada por Francisco Labastida. El acusar con el público a Vicente Fox de llamarlo mariquita, chaparro, la vestida y mandilón, solamente impulso el escarnio popular, de haber existido Twitter y la maquinaria social actual de generación de Memes, la candidatura hubiera concluido justo ahí, sin embargo, las limitaciones del momento le permitieron continuar, pero ya con un claro presagio de un imposible triunfo.

Es en ese episodio, que el marketing político tuvo uno de los más destacables ejemplos de creatividad y manejo de la situación, pues mientras el equipo de Labastida estaba conmocionado, el equipo de Fox posicionó un spot que dejaba mal parado al candidato priista; exhibiendo, en síntesis, que mientras a Fox era posible corregirle el uso del lenguaje, al priismo representado por Labastida, no se le podría corregir lo malos para gobernar y lo corruptos, entre otros calificativos. Sin duda, un spot que en éste espacio temporal, hubiera sido viral.

Videospot del PAN 2000

Otro ejemplo de creatividad y habilidad para salvar la campaña, se dio con el episodio del “Hoy, Hoy, Hoy” de Vicente Fox, en la reunión para preparar un segundo debate residencial, dónde saca de sus casillas a Cuauhtémoc Cárdenas y el berrinche que protagoniza Fox, es aprovechado para impulsas una campaña que hasta hoy hace recordar en las generaciones que lo vivieron, el bite de “Hoy, Hoy, Hoy.

Vídeo spot PAN 2000 “Hoy hoy hoy”

La elección del 2000, es un claro ejemplo de que un buen y creativo manejo de la personalidad de candidato, puede hacer posible el triunfo electoral. Vicente Fox triunfa el 2 de julio del 2000, tras construir primero, con una estructura política y apoyado de su carisma una candidatura sólida, que rebasa a las propias fuerzas internas del PAN; así mismo, apela al descontento social, dirigiendo bien las expectativas por populares a través del concepto de cambio necesario en el nuevo milenio, además, es capaz de cohesionar el voto útil de otros adversarios, quienes compartían el objetivo de sacar al PRI del poder.

2 DE JULIO

La noche del 2 de julio, la televisión jugo un papel preponderante, pues aglutinó a toda la población en torno de sus aparatos receptores, la expectativa era presenciar inminente anuncio del triunfo de Fox, mismo que ya había ido anunciándose a través de reportes y por encuestas que se difundían. Otro interés, para algunos, era ver si el régimen jugaba una última carta para revertir el resultado, en ese marco. Ese era el ambiente expectación y la televisión fue la ventana donde el país se enteró del ingreso de México a la democracia, era el más inmediato y masivo.

Así, a las diez con treinta minutos de la noche, José Woldenberg, consejero presidente del Instituto Federal Electoral hace el anuncio oficial en cadena nacional, los switchers recorren los monitores de los envíos vía microondas desde la sede nacional del PRI, se espera el mensaje del candidato perdedor y en un vuelco dramático, Ernesto Zedillo arrebata a Francisco Labastida, del protagonismo, presidencia envía su señal de TV, para adelantarse y anunciar a Fox como triunfador, relegando al candidato del PRI a un mensaje posterior sin mucho impacto.

El triunfo de Vicente Fox no se podría entender sin el papel de los medios de comunicación de ese entonces y su apertura, forzada o no, dependiente de interés económico o de buena fe; pero que sin duda fue elemento importante. La comunicación estratégica en política toma un nuevo rumbo, adopta elementos dela globalidad, se moderniza, apela a nuevos enfoques y sienta las bases de lo que ha evolucionado en la actualidad a lo que conocemos como tecnopolítica.

Momento histórico Ernesto Zedillo confirma que Vicente Fox es el ganador

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