La cibercultura. ¿Cómo nos vamos apropiando de la tecnología?

Julio Armillas Canseco

Hoy más que nunca el proceso de apropiación de la tecnología es una realidad. Usamos los dispositivos electrónicos, las aplicaciones digitales, los programas computacionales y todas las herramientas tecnológicas que están a nuestro alcance para realizar nuestras actividades escolares, cumplir con las responsabilidades laborales, crear expresiones artísticas, reafirmar lazos solidarios entre familiares y amigos; en fin, para complementar nuestra vida. 

Pero ¿quiénes forman parte de esta incipiente cibercultura? Uno pensaría que los jóvenes son quienes, por antonomasia, encabezan este fenómeno. Sin embargo, ante el paso forzado que nos obligó a dar esta coyuntura sanitaria causada por el nuevo coronavirus, el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC’s), y la apropiación progresiva de la tecnología en todas las esferas de la vida cotidiana, representa un gran reto para las generaciones que se consideraban nativos digitales, así como para quienes han sufrido por muchos años de las consecuencias de las brechas de desigualdad en torno a lo digital. Nos encontramos en un proceso de aprendizaje digital que engloba una nueva manera de trabajar, convivir, estudiar y de vivir. 

Y es que la cibercultura tiene que ver con la accesibilidad que tenemos a las TICs y a los contenidos que en ellas podemos encontrar. El Doctor Tonatiuh Lay afirma que existen dos tipos de brechas digitales: la primera definida como de primer orden, es la que tiene que ver con el acceso a internet y los dispositivos electrónicos, es decir, ver el acceso a la tecnología como un asunto dicotómico; y la segunda, que tiene que ver con la calidad de contenidos y usos que le damos a las tecnologías. 

Ante la primera brecha, los datos nos indican que vamos por buen camino. De acuerdo con la Encuesta Nacional Sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), existen 74.3 millones de usuarios de internet, y el 73.5% de la población de seis años o más ha utilizado un teléfono celular.

Esto significa un gran paso para la sociedad de conocimiento que planeamos construir y nos indica que cada vez más personas tienen acceso a las herramientas que nos puede ofrecer el mundo digital.

Sin embargo, el reto actual se encuentra en la segunda brecha digital, en incluir a todas y todos dentro de la alfabetización digital para que utilicen las TICs como una herramienta que les permita acceder al conocimiento y no caer en la desinformación. Ante esto, el Dr. Lay menciona que, por ejemplo, “vemos a muchos chavos que son expertos en jugar en línea, o muy expertos para YouTube, pero no pueden hacer una tarea en Word o Excel”. 

Como se mencionó en el texto “La alfabetización mediática. La mejor defensa contra las fakenews”, estamos ante un escenario plagado de información, de infodemia, que impide distinguir entre lo real y lo ficticio.

En este sentido, la solución ante la reducción de la segunda brecha de desigualdad es la alfabetización digital, la cual, señala el Dr. Lay, nos tiene que decir qué es lo que tenemos que aprender, cómo lo debemos aprender y cómo lo queremos utilizar para apropiarnos de las tecnologías de la información y comunicación. 

Asimismo, el reto se encuentra en crear mecanismos educativos y pedagógicos para implementar en las escuelas y crear escenarios donde la cibercultura sea una realidad para todos los sectores de la población y se cierre la segunda brecha digital mencionada por el Dr. Tonatiuh Ley. Aun es temprano para evaluar el incipiente sistema de educación a distancia implementado por la Secretaría de Educación Pública en la contingencia sanitaria; sin embargo, hasta 2017 no se había tenido ningún interés por incluir en los planes de estudio a la alfabetización mediática. 

Entonces, ¿la cibercultura es una realidad? Aun no del todo. La apropiación de la tecnología se vuelve más real y palpable en estos tiempos de contingencia y post-contingencia. Sin embargo, hay que seguir trabajando para que los pequeños avances que se han logrado durante la cuarentena no se deben echar en saco roto, y así seguir construyendo una cultura de sensibilización ante la tecnología, continuar con la apropiación de las TICs y trabajar por cerrar cada vez más las brechas de desigualdad digital. Es una oportunidad que no podemos desaprovechar

Para saber más sobre el tema da click en el siguiente video:

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