La censura como herramienta pública y digital: Donal Trump

El seis de enero de 2021, en lo que pretendía ser una “formalidad” de la democracia, una parte del sector en desacuerdo realizó protestas violentas y desenfrenadas en las instalaciones del Capitolio en Washington D.C., Estados Unidos. Este evento, de proporción gigantesca y sólo visto en películas de acción financiadas por los propios estadounidenses, dejó en evidencia la profunda polarización política que se vive en aquel país (y en el mundo, por supuesto).

Gracias a las facilidades tecnológicas de nuestro presente, la situación se transmitió prácticamente en vivo y se difundió en cuestión de segundos, por lo que todo aquel interesado podía ser espectador en primera fila de las actuaciones, la violencia, el desorden y las decisiones tomadas desde diversas perspectivas.

Se observaba con sorpresa como el aparentemente pacífico (sólo para sus asuntos internos, evidentemente) país de Norteamérica recibía una manifestación violenta en el corazón de su aparato legislativo. Además, este “terrorismo doméstico”, como lo juzgaría el presidente electo de Estados Unidos Joe Biden, tuvo un ingrediente adicional que jugó un rol sumamente importante y nunca antes visto en los conflictos políticos de gravedad: las redes sociales digitales.

La violencia nunca gana, y esta es la casa del pueblo”: la frase con la que  Mike Pence reabrió la sesión del Congreso - Infobae

El caso más activo fue el de Twitter, en donde se llevó a cabo una guerra de declaraciones entre personalidades públicas que condenaban la situación y reprochaban el accionar de otros políticos, culpándolos de propiciar la situación, mientras el Congreso estadunidense era un auténtico campo de batalla.

Ante tal emergencia, la red social comenzó a tomar decisiones que buscaban evitar una catástrofe, como reducir el alcance de los tuits que alentaban la violencia en el Capitolio, prohibiendo su interacción.

Pocas horas después y de una forma más directa, decidió eliminar varias publicaciones hechas desde la cuenta oficial de Donald Trump, además de suspenderla temporalmente y amenazar con eliminarla de forma definitiva, debido a que había infligido en repetidas ocasiones su política de integridad cívica. Cabe señalar qué, un par de días después de los acontecimientos, Twitter reafirmó su posición suspendiendo indefinidamente la cuenta de Trump.

Otras redes sociales que también actuaron ante la toma del Capitolio fueron algunas integrantes de la familia creada por Mark Zuckerberg. Al igual que Twitter, Facebook, Instagram e inclusive Snapchat se sumaron a la eliminación de publicaciones de Donald Trump y, posteriormente, se decidió suspender temporalmente su cuenta por considerar que se usó la plataforma para “incitar la revolución violenta contra un gobierno elegido democráticamente”.

De esta forma, a pocos días después de los hechos del Capitolio y cuando la transición presidencial en Estados Unidos es inminente, el aún mandatario Trump fue censurado tajantemente.

Las dos caras de la censura

Ante tal situación se puede reflexionar bastante. Lo que sucedió en los últimos días es reflejo perfecto de que el ataque a la censura depende plenamente de la perspectiva con la que se le ve. Y es comprensible, ya que no se puede comparar la lucha por derechos civiles y libertades (afortunadamente tan constante en nuestra circunstancia) con la manifestación violenta de discursos de odio y discriminación que fácilmente pueden caer en el neofascismo y el racismo. En este sentido, tal vez valga la pena ponerse a pensar que la censura no es tan mala en ciertos momentos; simplemente hay discursos de odio que se deben erradicar.

Sin embargo, el poder que tienen las redes sociales y que demostraron el seis de enero al silenciar a uno de los autores intelectuales de la toma del Capitolio es imponente, pero debe tomarse con precaución y muchísimo cuidado. Por el momento, estas herramientas sociales digitales tratan de enarbolar una bandera progresista que favorece al desarrollo humano del mundo, lo que es aplaudible por lo menos en el esfuerzo. No obstante, bajo el lema del “Nadie sabe para quién trabaja”, se debe tener cuidado de la alta capacidad de censura que manejan ya que, si bien estas acciones contribuyeron a impedir una eventual catástrofe al censurar a Trump (lo que deberían hacer, pero de la vida pública), no hay que confiarse tanto. Esta censura también ha reprimido movimientos estudiantiles, de liberación o cuando menos de algunas otras luchas sociales, por lo que hay que tener cuidado en usarla. No debemos quitar el ojo de lo que acaba de suceder.

Fuentes

AFP, “Facebook e Instagram bloquean indefinidamente a Donald Trump”, El Economista, 7 de enero de 2021, consultado el 8 de enero de 2021, https://www.eleconomista.com.mx/internacionales/Facebook-e-Instagram-bloquean-indefinidamente-a-Donald-Trump-20210107-0018.html

DW, “Facebook bloquea la cuenta de Donald Trump ‘indefinidamente’”, Deutsche Welle, 7 de enero de 2021, consultado el 8 de enero de 2021, https://www.dw.com/es/facebook-bloquea-la-cuenta-de-donald-trump-indefinidamente/a-56162640

Fernández de Lara, Carlos, “Twitter bloquea cuenta de Trump, podría cerrarla si sigue violando las reglas”, Forbes, 6 de enero de 2021, consultado el 7 de enero de 2021, https://www.forbes.com.mx/noticias-twitter-bloquea-cuenta-de-trump-podria-cerrarla-si-sigue-violando-las-reglas/

Fung, Brian, “Twitter suspende la cuenta de Trump permanentemente”, CNN, 8 de enero de 2021, consultado el 8 de enero de 2021, https://cnnespanol.cnn.com/2021/01/08/twitter-suspende-la-cuenta-de-trump-de-manera-permanente/

Milenio Digital, “Manifestaciones irrumpen Capitolio de EU contra ratificación de Biden: Últimas noticias”, Milenio, 6-7 de enero de 2021, consultado el 7 de enero de 2021, https://www.milenio.com/internacional/estados-unidos/congreso-ratifica-joe-biden-resultados-elecciones-2020

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