El racismo no es un chiste

Diego Marsot

Fotografía de portada: SinEmbargo.mx

Hace un par de semanas el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), convocó a un foro de discusión que tituló “¿Racismo y/o clasismo en México?” situación que generó gran polémica en redes sociales, ya que, al evento fue invitado el presentador, youtuber y comediante Chumel Torres, tachado por los usuarios como un personaje clasista, elitista, misógino y racista. La presión fue tal que el foro se canceló, pero además el oleaje generado impactó de tal forma a la institución descentralizada que su titular Mónica Maccise renunciaría días posteriores, aspecto que quizá en otra ocasión abordaremos. 

Días posteriores a la cancelación del foro, un gran número de personalidades se pronunció en contra de la institución alegando que se había censurado a Torres, razón por la cual la iniciativa Racismo Mx abriría un nuevo espacio de discusión nombrado “El racismo no es un chiste. El papel de las redes sociales, la comedia y el entretenimiento en la lucha contra el racismo”, evento al cual se le daría voz a Chumel con la intención de abrir un dialogo que permitiera generar una discusión seria sobre lo que sucede en nuestro país. 

Si bien es sumamente controversial hablar de censura y no debemos quitar el dedo del renglón si este fuera el caso, también resulta igual de importante hablar de lo que sucede detrás de ciertas narrativas que hoy en día se ejecutan en las redes sociales y que tienen que ver con esta idea opacada por el chiste, la sátira o la burla. 

Justamente en el foro de Racismo Mx, Chumel Torres señaló incisivamente que su narrativa tiene origen en la sátira y a la burla, que según lo que él señalaba, es  resultado del humor con el que fuimos educados, mismo que ha sido tolerado, aceptado o legitimado en la televisión mexicana. Justificó y refugió gran parte de su discurso que apela al racismo, al clasismo, al sexismo y a la discriminación con la naturalización de gran parte de los estereotipos y estigmas sociales ejecutados por los medios. 

Lo mencionado por el comediante responde a la construcción imaginaria mestiza, la cual ha generado que creamos en la homogeneidad racial en México, siendo esta la razón por la que quizá no habíamos cuestionado el papel que tiene la comedia, el humor y la sátira en la producción y reproducción del racismo, clasismo, sexismo y discriminación en México, pues como nos mencionan Mónica Moreno y Juris Tipa:

 “Consecuentemente, el rasgo peculiar de la sociedad mexicana actual es la práctica de un explícito “racismo silenciado” u oculto. Es un racismo ejecutado a través de bromas y expresiones cotidianas, supuestamente inofensivas, y frecuentemente justificadas por formar parte de la tradición de la “cultura popular” (Moreno, 2015)

“Lo “silencioso” u oculto en este caso es la normalización y una legitimización simbólica de discriminación y racismo, aunque esto deja intactas las actitudes y prácticas discriminatorias concretas, por no decir que probablemente sólo las fortalece a través de su normalización” (Tipa, 2019, p.34).

Así, de acuerdo con Silvio Waisbord los medios sociales facilitan la adopción de ideas extremistas y la radicalización de actitudes, es decir, las publicaciones que vemos en las redes sociales, veladas en los memes o los comentarios satíricos y humoristas, no son simples mensajes solitarios que navegan por la red para hacer reír a las personas, sino son formas de pensar y estructuras que tenemos naturalizadas y arraigadas.

La realidad de estas narrativas sumergidas en las redes sociales hoy en día puede significar que las personas se sientan identificadas con dichos discursos o chistes, sumando seguidores y sobre todo legitimando dichas estructuras. 

De esta manera, la inmediatez y velocidad con la que fluye este tipo de información en plataformas como Twitter o Facebook, limita el análisis de su contenido a su apropiación, o sea, juega entre la legitimidad de un like y la filiación de un compartir, reforzando así estereotipos y estigmas.

Anudando a ello, muchos de estos chistes pueden generar comunidades que se conozcan, reconozcan y legitimen, como sucede con grupos supremacistas blancos en redes sociales como gab (https://gab.com/) o en simples grupos como el de “Cosas de Whitemexicans” (@LosWhitexicans). 

Por ello, resulta fundamental atender lo que sucede en torno al racismo y la discriminación México y sustancialmente en redes sociales pues basta con teclear palabras como “naco”, “indio”, “prieto” o “chairo” para en plataformas como Facebook, Twitter, Google, Reddit e incluso TripAdvisor, para encontrar narrativas que apunten a expresiones raciales o de clase, pese a las prohibiciones que las mismas redes imponen.

Así que, si llega algún chiste, meme o publicación satírica que atente contra alguna raza, género, religión, preferencia, color de piel o simplemente contra otra persona,  piensa que no es solo un chiste.  La referencias humorísticas o satíricas también refleja lo que somos, creemos, pensamos y representamos, pero sobre todo quizá, para otra persona esto puede significar identidad y por ende acción en plano físico y no solo digital. 

FUENTES

  • TIPA, J. (2019) Jóvenes y Discriminación fenotipizada en la publicidad comercial y política en México. VITAM Revista de Investigación de Humanidades.(Enero-Abril)
  • Moreno, M. y Saldívar, E. (2015). “We Are Not Racists, We Are Mexicans”: Privilege, Nationalism and Post-Race Ideology in Mexico. Critical Sociology, 42(4-5), 1-19.
  • Waisbord, S. (2019)  “La pesadilla del racismo digital” en El Clarín, obtenido de https://www.clarin.com/opinion/pesadilla-racismo-digital_0_p-Y2EhiuI.html

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