Del café y de la conversación, al like y al hashtag. Racismo, clasismo y discriminación en las redes sociales digitales.

Diego Marsot

En México, frecuentemente hemos ejecutado narrativas racistas y discriminatorias, la gran mayoría ocultas a través de bromas y expresiones cotidianas supuestamente inofensivas, y frecuentemente justificadas por formar parte de la tradición de la “cultura popular”, tal cual como sucede con la palabra “naco” o frases como aunque la mona se vista de seda mona se queda”.  

Sin embargo, hablar de racismo, clasismo y discriminación en México se está volviendo una constante, y no porque sea un tema de moda, sino porque hoy en día la capacidad de los medios de comunicación como las redes sociales digitales están develando esta realidad a través de un simple tuit o un meme, que resaltan las formas en que hemos normalizado por medio de expresiones cotidianas o bromas, una serie de  constructos, juicios y estereotipos de raza, género y clase. 

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Fotografía: economíahoy

Es decir, la transformación de la esfera pública que trajeron consigo las tecnologías digitales como las redes sociales han posibilitado formas inéditas de participación, pues no solo democratizaron la producción de la información, sino también han abierto un espacio donde la sociedad encontró individualidad y plena libertad de expresión, siendo estas características las que han generado la exacerbación de discursos racistas, clasistas y discriminatorios. 

Dicho de otra forma, hemos salido de los clásicos espacios públicos nacidos en los cafés Turcos del siglo XV o de las Coffehouse inglesas, dominadas por reglas o normas, que mediaban de manera muy clara la producción y el flujo de información emitidos por los interlocutores, aspectos que permearon en gran parte a los medios masivos como la televisión o la radio. 

Bajo esta perspectiva, plataformas como Twitter resultan ser espacios públicos comunicativos en los cuales se tratan temas de interés general pero ejecutados a través de características totalmente diferentes a las que estábamos acostumbrados, como lo son: la inmediatez, las desjerarquización informativa -puedes ser creador y consumidor al mismo tiempo- , la individualización y sobre todo la libertad plena de expresión. Como diría Juan Pecourt y Alicia Villar se “ha liberado la comunicación pública de las formas de censura implícita y explícita impuestas por los medios de comunicación tradicionales” (Pecourt y Villar, 2018, p.2) 

Es esta modificación del funcionamiento y desarrollo de la esfera pública basada en la total libertad de expresión, la que ha dotado de voz y participación a grupos, colectivos e individuos que anteriormente no tenían presencia ya sea por razones de poder, estatus, censura o de lo denominado políticamente incorrecto.

Si bien, esta libertad beneficia en términos democráticos a grupos minoritarios, también activa y potencializa voces de públicos disidentes que se organizan al margen de los públicos existentes en la esfera pública física, dando como resultado la aparición de narrativas violentas como el racismo, clasismo y la discriminación. 

De esta manera, el riesgo del movimiento de libertad potenciado por internet y aplicado plenamente en las redes sociales digitales es la emergencia de una sociedad de comentaristas que desde su casa,  su grupo o comunidad de Internet, se conecta a partir de los intereses personales (Echeverría, 2012, p 91). Así, se crean espacios en las redes sociales digitales, en donde la intersubjetividad queda prácticamente eliminada.

Lo anterior quiere decir que los límites del escenario digital no se encuentran bien establecidos y los que se expresan en ellos se sienten más seguros o protegidos, pues al no estar físicamente presentes crean un falso anonimato, el cual impide responsabilizarse de lo dicho frente al otro -la persona-, ya que adquieren legitimidad con tan solo un like o un retweet. 

Aunado a este hecho, la constante búsqueda de reconocimiento social, o como dice Thompson (1998, p.317) “la lucha por hacerse oír o ver en espacios de comunicación indeterminados e incontrolados están determinando las nuevas e impredecibles formas simbólicas”, generando así, un riesgo latente de legitimación de los discursos como sucede en Facebook o Twitter, sitios que albergan grupos privados entre los cuales se encuentran aquellos que enaltecen la supremacía blanca. 

Por esta razón es necesario crear un marco de referencia que nos ayude a entender las dinámicas comunicativas en torno a los discursos racistas y discriminatorios que categoricen los posibles riesgos y poder combatir la afrenta que hoy atenta contra los grupos vulnerables o minorías como los indígenas, los afrodescendientes, personas con discapacidad, migrantes, entre otros. Y poder así tener entornos digitales en los que nosotros como ciudadanos libres expresemos inquietudes e incluso, posturas de manera civilizada (Meneses, 2018).

Más allá de las controversias que esto genere, lo verdaderamente preocupante es que gran parte de las identidades y rasgos definitorios del “ser” se construyen dentro de la esfera pública, hoy Esfera Pública Digital que se enmarca con memes o hashtasg como #Prieto, #CosasRarasLosPobres o #Pigmentocracia. 

En este sentido, las redes sociales digitales han abierto un espectro de posibilidades para experimentar -aunque sea de manera velada- otros aspectos de nuestra personalidad que, de otra manera, seríamos incapaces de ejercer públicamente, pero que develan la profundidad de nuestra problemática frente al racismo, clasismo  y la discriminación.

Fuentes: 

  • Echeverría Martín, (2012) Comunicación posmasiva y vinculo social. Una explorción empírica y normativa desde los consumos juveniles. En “Comunicación posmasiva y vincula social. Una exploración empírica y normative desde los consumes juveniles.” en  ¿Comunicación posmasiva? Revisando los entramados comunicacionales y los paradigmas teóricos para comprenderlos. México, Universidad Iberoamenricana.
  • Meneses María Elena, (marzo 30 de 2018). Odio y violencia, presentes en las redes sociales, Forbes, Recuperado de https://www.forbes.com.mx/el-odio-enlas-redes-sociales/
  • Pecourt Gracia, Juan; Villar Aguilés, Alícia (2018) Orígenes de las movilizaciones #primaveravalenciana. un análisis de los actores sociales más influyentes en twitter Athenea Digital. Revista de Pensamiento e Investigación Social, vol. 18, núm. 2, p. 1857 Universitat Autònoma de Barcelona Bellaterra, España

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