Conferencia mañanera y vespertina del gobierno de la república, complemento de la estrategia mediática

@_OXIDO_

Comunicación institucional: acercamiento a la estrategia.

Mientras correligionarios y opositores temen y auguran según el caso, un desgaste del formato de las conferencias de prensa mañaneras; el gobierno insertó ante la coyuntura de la emergencia por la pandemia de COVID-19, la modalidad de conferencia vespertina, en la que se da información sobre la evolución de la pandemia, las acciones tomadas y las rutas de acción entre otros temas relacionados.

Sin duda es una estrategia adecuada en el marco de la emergencia, como fue en 2009 con la influenza y en el pasado sismo de 2017, pues se genera un canal de información oficial, que centraliza y distribuye información útil.

Pero a diferencia de esos episodios, la magnitud de la situación y el interés de politizar cada espacio público tanto por el gobierno como por sus opositores, el ejercicio de la conferencia vespertina se torna en ocasiones, en un espacio de controversia y disputa, que claramente posiciona temas en la agenda noticiosa de la tarde noche, cerrando el círculo informativo, quizás no siempre a favor, pero llevando la ventaja al ser quien señale el tema y sus tiempos.

Con 576.000 suscriptores al día de hoy, el canal de YouTube del Gobierno de la República, es parte esencial de la difusión del mensaje presidencial a la que se suma la plataforma de medios públicos como la red Canal Once, Canal 14, Canal 22 y una legión de YouTubers que retransmiten y realizan análisis y comentarios sobre lo expresado en las conferencias mañaneras y vespertinas, generando una caja de resonancia que, más los medios informativos que le dan seguimiento y las redes sociales, constituyen un eco inmenso a nivel nacional.

Captura de pantalla, canal de Youtube del Gobierno de la República, 22 de mayo 2020, 14:55hrs.

Ya con casi dos meses de conferencias diarias, la vespertina atrae más interés del público que las mañaneras, seguramente por el horario en el que la población está más habida de contenidos a diferencia de las mañanas, así también, la expectativa saber sobre la evolución de la pandemia, lleva a la vespertina a tener audiencias de más de 100 mil espectadores en varias ocasiones y a ser tema de conversación en redes sociales con infinidad hashtags, gif, stickers, vídeos, tiktoks, memes y chistes.

Mientras la mañanera define su contenido de forma miscelánea, siempre de acuerdo a las expectativas de López Obrador, siendo prácticamente una revista matutina de interés político, la vespertina tiene una temática central útil para las redacciones, es una nota segura por los indicadores de incremento o no de infectados, defunciones y expectativas de la pandemia, así como por el estatus de las fases de la emergencia.

Desafortunadamente, para nosotros como espectadores, pero quizás de forma afortunada para sus creadores, la vespertina se ha contagiado de la filias y fobias de la mañanera y ha sido espacio de confrontaciones, tanto entre expositores y reporteros, como entre los propios integrantes de la fuente, desgraciadamente también ha sido origen para violencia en redes sociales. Pero ha cumplido en la expectativa de posicionar temas en la agenda pública.

Se sobre entiende que el ejercicio de la vespertina culminará en la medida que la pandemia se diluya, lo hará paulatinamente, dejando el formato diario y dosificando la información a lo largo de esas anheladas semanas en que, esperemos sea pronto, termine la emergencia y las cifras sean cada vez más positivas y, por ende, deje de ser atractivo el tema para los medios y la clase política.

Andrés Manuel López Obrador, ha logrado insertar sus mensajes en dos momentos informativos fundamentales de la vida cotidiana y mediática, mañana y tarde. Por las mañanas, renueva los temas del día anterior; desdeña temas que se le complican, mismos que anula con exposiciones largas, confusas y dispersas.

López Obrador nutre los contenidos de los noticieros matutinos, de medio día, tarde y noche, y hasta ahora le ha bastado consigo mismo, aunque no sabemos a qué costo de desgaste. Por la tarde, la fortuna le sonríe y “como anillo al dedo”, ésta crisis le es favorable en varios aspectos, por lo pronto, en cuanto a la comunicación, le permite ceder el reflector y a la vez conservar la batuta del espectáculo.

López-Gatell y la vespertina, no compiten con la mañanera de Andrés Manuel López Obrador, complementa la estrategia. La vespertina permite refrescar la presencia del gobierno mediáticamente, consigue empatías en el marco de la emergencia actual, mientras que con los contrarios o críticos, cumple la función de escudo de López Obrador, un blanco móvil que atrae el fuego enemigo y genera conversación, algo muy útil ante la nueva normalidad de la tecnopolítica.

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