WhatsApp y Twitter: redes sociodigitales para la medición de la incidencia delictiva en México.

Israel Regino Barajas

Uno de los grandes problemas históricos de México es el de la delincuencia. Aunque a partir del 2006, declarada la estrategia de guerra contra el narco del expresidente Felipe Calderón, se observa el aumento de homicidios dolosos a nivel nacional y muertes causadas por enfrentamientos frontales, otras formas de delincuencia ya venían en aumento desde 1990, sus ganancias y modus operandi ya daban para suponer la sofisticación de grupos delictivos en delincuencia organizada.

Además de este problema de la existencia de la delincuencia, y las incompetentes instituciones que se encargan de procurar y administrar justicia, le ha acompañado el también problema histórico del registro de la existencia de la delincuencia, es decir, el reconocimiento institucional por parte del Estado mexicano de la existencia de cierta incidencia delictiva en determinadas regiones del territorio.

La medida más común para conocer la incidencia delictiva y que es utilizada actualmente es la llamada carpeta de investigación que, antes de la reforma del 2008, tenía como análoga la averiguación previa, la cual constituye la recepción de la denuncia por parte de un fiscal -anteriormente, ministerio público- y el comienzo del ejercicio de la investigación en materia penal con fines de llevar justicia a la sociedad.

Sin embargo, cuando la ciudadanía se acercaba a los ministerios públicos a menudo prefería desistir en su intento de coadyuvar con la justicia institucional y cesar su intento de denuncia. Terminaban revictimizados o simplemente, aun abriendo la averiguación previa, ésta terminaba en cualquier lugar menos en una sentencia.

Múltiples estudios, como los de Guillermo Zepeda Lecuona (2002) en Crimen sin castigo o los tomos que coordinó Fernando Tenorio Tagle (2005) de Ciudades seguras o la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (2019), son testigos de los enormes desconocimientos institucionales, voluntarios o involuntarios, de las denuncias ciudadanas respecto a los delitos que sufren.

Pero un mundo de denuncias y registros se alza entre la oscuridad de las cifras institucionales, ya no se expresa únicamente entre los grupos de conocidos más cercanos, entre nuestros vecindarios, bajo la lona de seguridad que han tejido los vecinos o entre las conversaciones que te indican que hay que cambiar de ruta, sino que se expresan intersubjetivamente a nivel mundial y susceptibles de ser registradas tras cumplir un par de condiciones: acceso a internet y acceso a alguna red social como WhatsApp o Twitter.

Una mirada del sistema multifuentes para la estimación delictiva en México

David Pérez Esparza, titular del Centro Nacional de Información (CNI) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), ha presentado (@DavidPreze) un nuevo sistema para registrar la incidencia delictiva y que no sólo se basa en las carpetas de investigación, sino que combinan una serie de fuentes como las llamadas al 911, Informe Policial Homologado, Denuncia Anónima al 089, el Registro Nacional de Detenciones y también dos redes sociodigitales: Twitter y WhatsApp.

En el caso de Twitter, por ejemplo, cada estado de la república tiene varias formas de comunicación con la ciudadanía en donde reportan eventos que pueden ser delictivos o simplemente de atención ciudadana. En el caso de la ciudad de México, los tres básicos son la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, @SSC_CDMX; el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México @C5_CDMX; y la Unidad de Contacto del Secretario de Seguridad Ciudadana del Gobierno de la Ciudad de México @UCS_GCDMX.

En un vistazo a este último se observan las últimas interacciones con la red social institucional, las cuales tienen escasos minutos de ocurrencia.

En este tuit se denuncian las condiciones deplorables de algunos trabajadores y algún operador u opradora de la plataforma de twitter de la institución ha respondido en menos de 4 minutos, redirigiendo la información a la institución correspondiente, en este caso una Fiscalía, la cual se encarga de recibir todo tipo de denuncia, tal como lo indica el artículo 131. Obligaciones del ministerio público en su fracción segunda “Recibir las denuncias o querellas que le presenten en forma oral, por escrito, o a través de medios digitales, incluso mediante denuncias anónimas en términos de las disposiciones legales aplicables, sobre hechos que puedan constituir algún delito” (negritas añadidas).

En este segundo ejemplo, observamos mayor interacción entre la ciudadanía y la institución pues ésta no sólo le responde, sino que envían evidencia de que su solicitud ha sido efectivamente atendida.

Pensemos ahora, en el caso de WhatsApp, una red sociodigital que permite la mensajería instantánea. Pongamos de ejemplo, nuevamente, la CDMX y para esto es necesario entender brevemente la estrategia por cuadrantes de la CDMX disponible en su página web: http://cuadrantes.ssc.cdmx.gob.mx/.

La ciudad se encuentra dividida en 847 cuadrantes, en consideración a 5 factores: orografía, demografía, incidencia delictiva, vialidades y estado de fuerza. Sus objetivos son acotar espacios de responsabilidades, identificación de zonas de riesgo, acercamiento de la policía con la población, disminución de tiempo de respuesta de autoridades y permitir una evaluación del desempeño operativo.

Ahora bien, en la sección “Consulta tu cuadrante”, puedes buscar el lugar en donde vives y saber quiénes son tus jefes de cuadrante y comunicarte con ellos. Se ha vuelto común que entre los vecinos creen sus propios grupos de WhatsApp para comunicarse entre ellos pero también pueden crear un grupo en donde se encuentren los jefes de cuadrante para la atención de sus solicitudes, además de la aplicación Mi Policía. Así, entonces, captar los registros de redes sociodigitales puede ser una gran contribución para la medición sistemática de diferentes actividades, y no sólo las delicitivas, para una mejor atención ciudadana.

Related Posts

La credibilidad de los medios de comunicación en tiempos de pandemia
El peligro y difusión de “productos milagro” durante la pandemia COVID-19
Joe Biden: el uso de redes sociales, un acercamiento a su perfil de comunicación digital.

Leave a Reply