La alfabetización mediática. La mejor defensa en contra de las fake news.

En la era de las tecnologías de la información y comunicación el conocimiento se encuentra al alcance de las pantallas de nuestros teléfonos inteligentes. Las redes sociales se han convertido en el canal de información por el cual se transmite conocimiento al mundo, y lo puede utilizar cualquier persona que tenga la intención de compartir un mensaje.

Pasamos de un modelo tradicional, centralizado y pasivo de comunicación, que tenía como protagonistas a la televisión, la radio y los periódicos impresos, a un escenario digital lleno de pluralidad de fuentes y audiencias activas que ha detonado consecuencias tanto positivas (como la posibilidad de crear una sociedad de conocimiento) como negativas (ejemplificado con la desinformación promovida por las fake news)

Como se mencionó en la nota Las intenciones cuentan, y cuentan mucho. El impacto de las FakeNews, las noticias falsas trascienden en la red más rápido que una noticia con contenido genuino, y pueden generar consecuencias negativas de acuerdo con su intencionalidad.

Aunado a esto, de acuerdo con un estudio realizado por IPSOS en 27 países del mundo, solamente 6 de cada 10 personas saben diferenciar una noticia falsa de una verdadera. Y es que Pérez Tornero (2008) acierta cuando dice que “la multiplicación de la información y el entorno multi-pantalla […] están produciendo una especie de embotellamiento perceptivo que lejos de ayudar al aprendizaje sería una barrera para su desarrollo”.

En este sentido, ante la asimetría de poder entre el comunicador y el receptor en la comunicación digital actual, diversas trincheras han promovido la idea de dotar a las audiencias de herramientas que les permitan concientizar su papel en este nuevo escenario, entender el impacto de la información que está a su alcance y evaluar el poder de las imágenes, sonidos y mensajes que consumimos diariamente. Esta idea es la alfabetización mediática e informacional. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) fue pionera en este tema que ha llegado a la agenda internacional.

Diversas declaraciones internacionales como la de Grünwald, Toulouse, Fez, Praga, Moscú, así como la Agenda de París, han retomado el compromiso de tomar acciones en favor de la alfabetización mediática e informacional, con el objetivo de que las naciones adhieran a sus agendas gubernamentales estrategias que se adecuen al contexto de cada una de ellas y que construyan ciudadanos activos en los procesos de sus naciones. 

Asimismo, de acuerdo con Dw Akademie, la alfabetización mediática e informacional es definida como la habilidad para acceder, analizar y crear contenidos, y es un prerrequisito de los ciudadanos para ejercer su derecho a la libre información y expresión.

Es también entendido como un ejercicio de empoderamiento de las audiencias que los ayudan a diferenciar un rumor de la realidad y utilizar las herramientas digitales para crear contenidos conscientes de su impacto. 

Para ser más concretos en el tema, Dw Akademie expone tres habilidades que se desarrollan con la alfabetización mediática e informacional:

  • Habilidades técnicas: implica la capacidad de los ciudadanos de acceder y usar una computadora, celular y otros dispositivos electrónicos que proporcionen contenidos. Aunque es un requisito esencial para la alfabetización mediática, es importante mencionarlo porque en varios países existe una brecha digital que imposibilita dicha propuesta. 
  • Habilidades de decodificación de contenidos: Consiste en deconstruir y analizar los mensajes en la red, mientras se está consciente de las propias necesidades que tenemos como usuarios y la habilidad para satisfacerlas.
  • Con ambas habilidades, el consumidor podrá comprender el papel de los medios en la configuración de los problemas globales, podrán identificar noticias y saber cómo los medios deciden lo que importa.

Aunque es un tema que se ha mostrado incipiente en algunas naciones, la UNESCO ha elaborado diferentes documentos como “Currículum para Profesores sobre Alfabetización Mediática e Informacional” y “Directrices para la Preparación de Políticas y Estrategias Nacionales de AMI” para que se tome como referencia y que inicien las actividades pedagógicas que construyan ciudadanas y ciudadanos conscientes y críticos de la información que consumen. 

No sería sorpresa que los próximos planes educativos de diferentes naciones incluyeran contenidos relacionado con la Alfabetización Mediática e Informacional. Ante la era de la información, resulta fundamental que los jóvenes adquieran herramientas que les permitan actuar a la altura de sus circunstancias, igualando la relación de poder entre la era de la postverdad y las audiencia bien informadas.

Related Posts

La nueva colección de Nike ¿apropiación cultural u homenaje?
Fake news y los delitos contra el honor. Apuntes para entender la relación entre el ejercicio comunicativo, la difamación y alfabetización digital.
La credibilidad de los medios de comunicación en tiempos de pandemia

Leave a Reply