De las calles, a las protestas simbólico-digitales: la lucha feminista.

Por Citlali P. Luque

Previo a la crisis de salud por el covid-19, la ola de protestas feministas, se había ido atenuando tanto en México como en América Latina. La agenda pública se había centralizado en las demandas de las mujeres y en su grito de exigencia de justicia.

A partir de la marcha del 16 de agosto de 2019, las mujeres decidieron tomar las calles y manifestarse de diferentes modos en contra de la situación de violencia que se vive en el país. Desde la toma de espacios, hasta la pinta de monumentos, esto con el fin de darle visibilidad al movimiento. 

Una de las situaciones a la que se le dio mayor atención fue precisamente la pinta del Ángel de la Independencia. Mientras que la prensa criminalizaba a mujeres que realizaron las pintas, colectivos de feministas, académicas, entre otras, reconocían y abrazaban la hazaña.

Como era de esperarse, en las redes sociales, había Tweets que expresaban su rechazo por las pintas de los monumentos históricos “dañados”.  Incluso, ciertas mujeres descalificaban la lucha con el #ellasnomerepresentan. Sin embargo, también, aparecerían mensajes de apoyo, en los que se apreciaba la leyenda “ojalá nos cuidaran como a sus monumentos”.

A raíz de la pandemia, las protestas se forzaron a detenerse, por lo menos en las calles, dado el riesgo de contagio. Sin embargo, las acciones han continuado ahora a nivel digital. En este sentido, el pasado 31 de agosto, el colectivo Aquelarre Cihuacóatl- Colectiva Feminista Hidalgo llevó a cabo una protesta simbólica. Esta, se trato de pintar de manera digital, los monumentos representativos del estado de Hidalgo, la razón fue exigir que se detengan los feminicidios, las desapariciones y la violencia contra las mujeres que se vive en el estado. Lo que generaría un fuerte debate alrededor de las imágenes. 

Luego del acontecimiento, el colectivo lanzó un comunicado en el que se leía Esta es la prueba de que no les importan nuestras vidas. Que se preocupan y ofenden mucho más por unas paredes y unos monumentos rayados, que por toda la violencia, las desapariciones y feminicidios en Hidalgo”. Lo que da muestra de las formas de resistencia, del hartazgo y por supuesto del activismo bien organizado.

Se puede afirmar que este tipo de protesta, busca la sensibilización y la atención de la ciudadanía. Además no es la primera vez que se lleva a cabo. Ya la artista Julieta Gil con la colaboración de Livia Radwanski y Concepción Huerta, habían realizado una expresión similar. Pues, realizaron de manera digital, una serie de modificaciones al Ángel de la Independencia y luego lo expusieron en fotografías con el nombre de “Nuestra Victoria”

Desde esta tesitura, se puede decir que las representaciones gráficas (sean pinturas, fotografías o imágenes digitales) tienen un poder tácito, lo que permite cuestionar no sólo la narrativa dominante, sino también lo que Gramsci llama hegemonía.

Tanto las pintas digitales en los monumentos del estado de Hidalgo, como la obra de “Nuestra Victoria”, llevan a una discusión acerca del valor que se le da a los monumentos. La coyuntura histórica, hace que se simbolice el pensar y sentir en una representación gráfica de lucha, de resistencia y por supuesto de cuestionamiento al poder.

Muchas de estas representaciones se centran en los roles que se establecen, en un espacio de poder y de toma de decisiones. El debate tiene que ser entorno a las resistencias femeninas, rompiendo creencias de distinción de género y teniendo una perspectiva de apertura hacía el ascenso de las mujeres a la esfera pública.

Además, permite una transformación que abre el camino a nuevas formas de incidir en la política y en las relaciones sociales. Pues, las mujeres se apropiaron de las obras y las resignificaron.

Al poner los medios estéticos al servicio del activismo político, este “artivismo” puede verse como un movimiento contrahegemónico contra la apropiación capitalista de la estética para asegurar su proceso de valorización. En sus múltiples manifestaciones, el artivismo ciertamente puede ayudar a subvertir el sentido común pospositivo y en la creación de nuevas subjetividades. (Mouffe, 2013).

Aún falta mucho por avanzar, pero, se han sentado las bases para poder cambiar la situación de las mujeres. Siendo resultado de la coordinación, organización y acción colectiva de las feministas que buscan justicia. 

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