Crónica de un intento de extorsión indirecta. Cómo manejarlo, prevenirlo y por qué (quizá) sucede.

@IIsraelBarajas

Las telecomunicaciones permiten de todo, amplifican las relaciones sociales físicas y, al digitalizarlas, sus características de comunicación, comercio, educación, arte y cualquier ámbito humano, se vuelven exponenciales.

La virtualización permite, además, el incremento de los riesgos y vulnerabilidades: si el robo de dinero es parcialmente afectado por el uso de tarjetas, ahora es necesario robar la información para acceder a las tarjetas. Por esto, a continuación presentamos la crónica de un intento de extorsión con el fin de sugerir cómo actuar, prevenirlo y denunciarlo. 

A las 14:30, bajo la consigna de “Quédate en casa” del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, recibo una llamada al domicilio que respondo casi de inmediato. Una breve comunicación familiar se entabla y acaba al poco tiempo.

Pero a las 14:32 recibo una nueva llamada, esta vez por vía del celular. Respondo bajo una sospecha: el número proviene de Gutiérrez Zamora, Veracruz, del municipio de Tecolutla, lugar que alberga a una de las actividades económicas más afectadas por la emergencia sanitaria, el turismo, y en la que obligados a mantener cuarentena sin permitir la entrada a ningún turista (incluso esto es castigado monetariamente) han tenido enormes pérdidas económicas, como posteriormente me enteraré.

Me escuchan responder desde el piso de arriba de la casa y me dicen “se regresó la llamada”, pensando que contestaba nuevamente desde el teléfono del domicilio.

Sin embargo, he escrito en esta misma página sobre la extorsión y para un usuario informado es sencillo darse cuenta de lo evidente: es una nueva llamada y esta vez se trata de un intento de extorsión. Es necesario tomar en cuenta que las víctimas de las extorsiones indirectas, comúnmente son personas mayores o menores de edad y espontáneamente se podría pasar de una situación sin riesgo a ser la víctima de un delito, a diferencia de las extorsiones directas, en donde existe violencia física, la mayoría de las extorsiones indirectas no son tan hostiles sino que pueden ofrecerte premios, regalos o seguros; a veces se hacen pasar por un familiar que necesita ayuda aunque en ocasiones fingen un secuestro.

En vez de colgar inmediatamente y reportarlo ante las autoridades mediante el 089, Twitter de la SSC o al 5242 5100 extensión 5086, que es el procedimiento adecuado, opté por fingirme desconocedor y obtener información del modus operandi, realizar la respectiva denuncia y comunicarlo para evitar nuevas posibles víctimas.

Bajo el argumento de la crisis económica que actualmente se vive por las políticas sanitarias debido al COVID-19, la operadora me ofrece una póliza de seguro de $50,000 que podré cobrar cuando yo quiera por sólo un pago de $1,100.

Eso sí, sólo dura un año a partir del momento en que yo adquiera la póliza. Debido a mi interés fingido, me indica que ahora sólo debo llenar el formulario mediante una página web de la aseguradora que ella misma me proporcionará y, en efecto, me lo envía. Para terminar con la llamada, investigar y denunciar, le pido que me llame en cinco minutos porque mi internet es muy malo. La señorita de nombre Verónica Sandoval se despide de un tal Roberto Pérez y reitera que se volverá a comunicar. 

La página web que envían no tiene ningún tipo de contacto o referencia, tampoco cuenta con algún enlace a las redes sociales oficiales y ningún otro enlace te permite saber qué tipo de seguro se contrata, términos y condiciones ni se obtiene ningún otro tipo de información más que la proporcionada vía telefónica y cuáles datos debes entregar

Aunque para la mayor parte de los usuarios cotidianos de internet esto es casi obvio, en México estamos lejos de que toda la población tenga acceso. Por ejemplo, según el Instituto Federal de Telecomunicaciones para el 2019 sólo el 34.7% de la población con 55 años y el 66.2% entre 44 a 54 años eran usuarios, por lo que la falta de cotidianidad en el acceso a internet se vuelve un factor de vulnerabilidad.

Ahora bien, dentro de la página sólo es posible seguir los pasos que se indican, no importa en qué parte des click salvo una pestaña de bondad que resalta, un video de ayuda, el cual te permite saber qué documentos tener y cómo otorgar sin mayor dificultad todos tus datos personales. Estos son los siguientes:

  1. Credencial de Elector,
  2. Comprobante de domicilio y,
  3. Tarjeta de crédito o débito, del requisito que piden (tarjeta): incluyendo el CVV o valor de validación de código.

Es necesario llenar todo un formulario, como el video lo indica, para completar la contratación de la supuesta póliza. Por supuesto, estos tres documentos permiten realizar por internet todo tipo de transferencia o compras. 

El video es bastante bueno, comunicativamente hablando, salvo un muy ligero problema de audio casi al final. Pero comunica justo lo que quiere comunicar y cómo hacerlo. Esto es a lo que, en alguna parte de mi tesis, llamé “sofisticación del delito” y se ha venido amplificando con el uso de internet.

Este tema también ha sido tratado en el Foro sobre redes sociales y reputación online de la Academia Mexicana de Comunicación, en el cual es interesante notar que si en algo coinciden los panelistas es en que el Internet se ha convertido en una herramienta que, en principio, democratiza gran parte de la comunicación y acceso a la información.

Sin embargo, junto con esta gran herramienta y este enorme poder, todavía ampliamente desconocido, aparecen un conjunto de estrategias de empresas y políticos, además de riesgos que magnifican las vulnerabilidades en las redes sociales físicas. Se han creado miles de sitios web maliciosos en los que han robado millones de datos, creando centenares de víctimas pues el crimen organizado tampoco desaprovecha la oportunidad que ofrece Internet.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer? Reportar todo lo sucedido. A partir de la aplicación “No mas extorsiones – No mas XT” del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia, podemos reportar el número y mediante llamada telefónica o mensajería de WhatsApp podrán dar seguimiento a nuestra denuncia. También es posible realizar una verificación de búsqueda del teléfono mediante la página www.quienhabla.mx, aquí encontraremos comentarios sobre diversos números telefónicos y la cantidad de búsquedas que ha tenido, verificando el uso del número.

Los sectores poblacionales que han resultado más afectados debido al confinamiento por COVID-19 necesitan seguir viviendo y, en este sentido, no es de extrañar que muchas personas comienzan a tomar otro tipo de medidas para obtener recursos.

Los ciclos económicos y los ciclos de delitos y violencias son cercanos. A la hora de realizar cualquier tipo de actividad, los humanos delincuentes también utilizan todo tipo de telecomunicaciones pues, al final de cuentas, son tan humanos como quienes las usamos para amplificar nuestra educación, trabajo o comunicación cotidiana.

Es necesario alfabetizarnos en el uso del internet, de las redes, de la telefonía, etc., pero es también necesario promover y aplicar políticas sociales que rompan la causalidad de las prácticas de criminalidad que se sofistica. Al final de cuentas, internet, como los demás medios, funcionan como un amplificador de estas relaciones sociales.

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